lunes, 2 de enero de 2017

No encuentro el comienzo

En el colegio, había una profesora muy divertida que usaba mucho la siguiente expresión.

Os la pongo en contexto; ella diría:
"La media de la clase, lo ha copiado mal"
"La media de los niños en clase, va bien"
"La media de los alumnos, suspenderá"
"Mi media tiene una carrera"
Probablemente, ella no la tenía.

Yo, totalmente fascinado por el grupo de personas oculto tras esa expresión, que a la vez que lanzaba sombras te ofrecían la mitad de la información.

Intentando discernir si yo era parte de la media o no, y desconocedor de las connotaciones negativas de pertenecer a la media, en estos tiempos modernos individualistas, decreté; "siempre que la profe, hable de la media, está hablando de mi" - "Yo soy la media!".

Había veces que cuando la media era negativa yo me excluía solamente por el bien de la probabilidad, así my ley cobraba más sentido.

La media es peligrosa.
No solamente cuando eres cajera en un banco y te la encuentras de frente, cubriendo la cara de alguien.


martes, 20 de enero de 2015

Ida

Mi novio me dejó en el bus, sus labios se reproducieron los movimientos de un mudo "y yo a ti", y el conductor del transporte procedió a pasear mis lágrimas por toda la ciudad.

Como sí yo fuese un rey otorgando mi agua privada a los plebeyos sedientos.

Son sólo cuatro días, me dice. Hace más de un año y algo que no vas a España a ver a tu familia, me dice.
No puede ser posible que no tengas ganas de ver a tu familia, juzga terminantemente.

Vos no los conocés en toda su extensión. Vos no podés ponerse en la situación existente. Vos no contemplás que también influye el hecho de que soy animista porque no me conocés.

Qué voy a encontrarme a la vuelta?
Y qué si a mis raíces les salen manos y me atrapan contra el suelo - aquí naciste aquí debés vivir mi amor. Aquí vivió tu padre, tu abuelo y el padre de tu abuelo. Aquí vivís vos aunque te ocultes en otros países aunque no te veamos con los ojos.

Te amo, mi vida. Por sí se estrella el avión. Esto es todo broma.

Las señoras con cardados imposibles se preparan para disfrutar del sol de España.

Y tampoco sé que voy a encontrarme cuando llegue allá en - 1 hora 20 minutos -. 

Sé que mi madre, respondiendo a su corte popular, ha ido visitar a Santa Gema Galagani mientras me espera.
Ahora le preguntaré, qué tal, qué hubo, como se encuentra la Gema? La viste bien? Está contenta?

Mi padre aprovechó para tener una reunión de trabajo. Bueno de trabajo no porque no tiene. Digamos que de potencial trabajo. Un trabajo potencial que ha sido potencial durante más de un año ya. Pero siguen teniendo paciencia porque la situación es muy complicada y dejar la casa de toda la vida para vivir en casa de los padres de uno y volver al pueblo con 50 años está re divertido.

Che, pero hacen todo lo que pueden. Mi madre ha ido a ver a Santa Gema. No?

El avión parece que va a aterrizar finalmente, yo sólo espero que el pueblo que me vió nacer no me resulte ajeno, extraño. Que las almas otorgadas antaño sigan existiendo y me saluden cordialmente. Que mantengan una conversación civilizada a pesar del tiempo.

Un pensamiento reconfortante al que recurría de pequeño- pase lo que pase, así mueran seres queridos, suspendiese todas las asignaturas, me rompieran el corazón veinte veces. Siempre habría de llegar un día en el que podría sentir la lluvia caer sobre mi de nuevo.
"No te preocupes, la lluvia siempre volverá a llover"

Lo único que ahora las nubes están bajo mis pies, y no se sí estoy preparado para el sol después de tanto tiempo de lluvia contínua.

martes, 13 de enero de 2015

El Departamento

Soy Animista.

Es decir doto a las cosas materiales que me rodean de anima, del griego, alma. Probablemente. 

Podrán decir y acusarme de materialista, pero si he decidido venir aquí hoy a hablaros es para romper una lanza a favor de nosotros los animistas, y a explicar las grandes diferencias entre los dos conceptos.

El materialista es aquél que prioriza o valora más los bienes de lujo, que los bienes abstractos o los bienes de primera necesidad. Con bienes de lujo no me refiero a la limosin, re obvio. La washing machine, esos zapatos tan bonitos que llevas puesto ahora mismo, esas gafas de pasta que no se pueden aguantar de lo moderna y re lindas que son...

Sin embargo el Animista no. El animista los quiere a todos por igual. El animista prioriza tanto los sentimientos y los valores abstractos, que dotan, o mejor dicho, reconocen el alma hasta de los bienes materiales.

Aunque no fue hasta recien que me di cuenta de la realidad de mi cualidad, ya me venía aquejado desde mi infancia.

Mi madre, la estoica de corte popular con una llama que nunca llegó a recibir leña, pero que arde astuta y atenta con un sexto sentido importante, me preparaba la meriendita, el desayuno para el cole. Magistralmente liaba con cuidado cada una de las piezas que lo representaban en un papel de plata. Ella usaba la mínima cantidad necesaria de el susodicho para ser productiva.

Se me antoja una hechicera ahora que soy yo el que tiene que usarlo, y no consigo usar menos de un rollo entero para cubrir un tapper.

Yo que siempre fui muy espabilado, muy atento, observaba y honraba el ritual que para mi madre realmente no era más que un acto que formaba parte de la cadena venga niño vamos al colegio que vas a perder el bus a ver si te vas un ratito y puedo descansar de tanta pregunta rara.

Animista yo, a la hora del receso, doblaba con cuidado el papel de plata tras comerme la torta, y lo conservaba en la bolsa de plástico como si fuese un tesoro. Todo lo que mi madre había vertido en ese material, todo el amor, todo el cariño, toda su preocupación por mi supervivencia en clase. Ahí. Puh. Un papelito.

Entonces llegó la profesora, me puso frente a la papelera ante mi negativa de dejar la bolsa marchar - bolsa que denominó "!De Ba su ra!"- y me obligó despiadadamente a depositarla en el container. Lloré por una bolsa de plástico.

Porque soy animista.

A un día de volver a mi tierra, a mis raices, no? Se supone que debería estar contento y emocionado. La verdad que me da miedo.

Me da miedo que mi cama me eche en falta. Que mis sábanas se rocen entre ellas buscando el calor que les falta. Que los quicios de las puertas se pregunten unos a otros si me vieron pasar durante el día. Que a la pantalla de la computadora se le olvide mi rostro. Que la ropa que dejo atrás se sienta vacía.
Que el departamento tenga demasiado espacio que ocupar. Y que lo ocupe.
Que el gato no tenga a nadie con quien sentarse y charlar.
Que mi novio no se de cuenta de que no estoy.

Porque soy animista.

lunes, 12 de enero de 2015

Bienvenido a casa

Resulta pues - que no se quien soy.

Entre tanto venir y correr, he debido de dejar mi identidad en el viento. Del Norte al Sur y del Este al Oeste, no ha habido ni un segundo que haya andado hacia el lado correcto: hacia adentro.

Si bien pueden decir que me he encontrado anodadado,absorto en discusiones abstractas sobre mi mismo conmigo mismo. Me podrian tachar de cerdo egocentrico sin empatia ninguna, pero la verdad es que durante todo ese tiempo que pase divagando, lo que hacia era distraerme de lo que realmente importaba.

Ir hacia dentro.
Hacia dentro, lo profundo, la caverna - como bien dijo el amigo Platon: por favor notese que estas formas de referirme a Platon tan casuales, tan de toda la vida, responden solamente a un recurso retorico para expresar que al igual que he invertido / perdido tiempo en pensar sobre mi ombligo tambien he invertido / perdido mucho, pero que mucho tiempo, en pensar el ombligo de Platon. O mejor dicho la idea del ombligo de Platon porque claramente no quedan documentos audiovisuales que muestren de ninguna...

Sigo sin saber quien soy.

La amiga dueña del perro que adora a los animales de refugio y no come carne dice;
"Boludo, igual el punto de la vida es tan sólo ese. no?"

La madre estoica y de corte popular piensa mientras asiente por toda respuesta:
"Qué habré hecho yo mal para que mi hijo me venga con estas?"

La persona anónima de la calle a la que le lanzas la pregunta existencial de destrucción masiva sin previo aviso; corre porque está asustado. Obvio. Pero a quién se le ocurre?. 

"Vos te tenés que sentir muy solo" grita el coro en la obra clásica - en la tragedia clásica- de tu vida. Ni Platón!

El novio. El novio no dice nada sobre el tema por varias razones;
La primera de todas, te llama que está a punto de llegar a casa y ha salvado tres vidas por lo que está agotado. No una, no dos. Tres vidas. En un hospital. Rodeado de enfermos terminales. 

Obviamente cualquier divagación sobre tu ombligo, cualquier tiempo invertido en las divagaciones sobre el tamaño, color, forma, olor de tu ombligo cae en picado en la lista de prioridades del día. Si justo las comparas con recuperar el latido de un corazón que se había cansado de luchar.

La segunda, el simple hecho de que hayas invertido tiempo en estos temas en vez de buscar un trabajo real que ofrezca dinero real en vez de ir escribiendo Haikus en cualquier trozo de papel que tenés tirado por la casa. Después de haber salvado tres vidas. Después de llevar dos años pagando el alquiler. 

Con todas la razón de un santo, no le interesa, ni lo comprende.

Y por último pero no menos importante. Él tampoco te conoce, y tiene mucho, pero que mucho mucho mucho, muuuuucho mucho, mucho. Miedo de descubrir que la persona que tiene al lado no es la persona que quiere tener al lado.

Bienvenido a casa mi amor me alegro por fin de que hayas llegado.
Te he echado enorme de menos.
He comprado una botella de vino para celebrar justo antes de irme a España a visitar a la familia. Es un vino Chileno, no se que onda, pero me captó el nombre sí? Es un nombre con sabor, con impacto, bien? El Casillero del Diablo. Exótico, ah?

Bien notás que mi crisis existencial quedó aparcada a un lado. La búsqueda de uno mismo se empequeñece y se pierde en el viento de nuevo.

Y ahí se queda todo. Yo no sé quién soy. Él no sabe quién soy. Pero ambos tenemos un vino de nombre exótico.

Y yo rezo por que no se haya cansado, de buscar un latido en un corazón atrofiado de tanto luchar.